
Esta entrevista tiene como objeto conocer como se despierta ese interés por la literatura en Jairo Restrepo Galeano nacido en Lérida (Tolima), Colombia. Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia, actualmente estudiante regular de la Maestría en Literatura de la Universidad Javeriana. Docente de tiempo completo de la Universidad Central, Facultad de Ciencias Sociales, Humanas y Arte.Mención de honor en varios concursos de novela, cuento y poesía.Primer puesto en el Concurso Nacional de Novela, Ciudad de Pereira, 1976.
1.¿Por qué comenzó a interesarse por la literatura ?
- Crecí entre libros. Entre mi padre lector y una tía paterna amante de la literatura, despertaron mi interés y comencé a leer, desde muy niño los libros que estaban a mi alcance, de manera que a los trece o catorce años de edad ya contaba con un cúmulo de lecturas que podían sorprender a cualquier adulto promedio. Comencé a llevar un diario y escribiendo relatos que nunca llegué a publicar, hasta la década de los sesenta mientras que publiqué algunos relatos más recientes en diarios y revistas nacionales.
2. ¿Cuáles son los autores literarios que prefiere?
- Por decirlo de una manera banal, a los que se la juegan. Los que ejecutan el gesto de romper el canon, lo previsible
3. ¿Qué piensa de la literatura de géneros?
- Pienso que la literatura es una sola ya sea escrita por hombre o mujer. Reconozco que hay diferencias en cuanto a los temas elegidos, pero no me inclino por radicalismos de género. Claro que al ser hombre escribo como hombre y abordo ciertos temas desde un punto de vista masculino , pero hasta allí llego. Nunca escribiría panfleto de género.
4. Cómo ve la literatura colombiana actual?
- Yo estoy de acuerdo con los que dicen que hay un renacimiento, que hay algo bueno, que hay un movimiento y una vitalidad extraordinaria que no se registraba con claridad hace diez o quince años. Tal vez estaba en gestación, pero no tenía todavía fuerza. Creo que el golpe de García Márquez y de Mutis, el sello dejado por ellos es muy profundo, muy duro, pero hemos reconocido que si ellos no hubiesen existido no existiríamos nosotros. Sin ellos la literatura colombiana todavía yacería en un estadio muy parecido al de los años treinta, los años cincuenta cuando estaba en larvada, en estado de potencia pero sin frutos. Claramente la generación post-boom de los cincuenta y sesenta y las nuevas generaciones que han aparecido en los ochenta, los noventa y más recientemente indican que hay una posibilidad de reaccionar. La literatura de hoy no es programática ni obedece a camarillas literarias como lo fuera hasta los tiempos de Mito. Los géneros son muy prolijos y muy profusos, la mala literatura también abunda, las personas que ensayan todo tipo de herramientas narrativas son cientos y tal vez miles; nunca antes había tenido un carácter tan masivo la literatura colombiana como hoy.
- Yo estoy de acuerdo con los que dicen que hay un renacimiento, que hay algo bueno, que hay un movimiento y una vitalidad extraordinaria que no se registraba con claridad hace diez o quince años. Tal vez estaba en gestación, pero no tenía todavía fuerza. Creo que el golpe de García Márquez y de Mutis, el sello dejado por ellos es muy profundo, muy duro, pero hemos reconocido que si ellos no hubiesen existido no existiríamos nosotros. Sin ellos la literatura colombiana todavía yacería en un estadio muy parecido al de los años treinta, los años cincuenta cuando estaba en larvada, en estado de potencia pero sin frutos. Claramente la generación post-boom de los cincuenta y sesenta y las nuevas generaciones que han aparecido en los ochenta, los noventa y más recientemente indican que hay una posibilidad de reaccionar. La literatura de hoy no es programática ni obedece a camarillas literarias como lo fuera hasta los tiempos de Mito. Los géneros son muy prolijos y muy profusos, la mala literatura también abunda, las personas que ensayan todo tipo de herramientas narrativas son cientos y tal vez miles; nunca antes había tenido un carácter tan masivo la literatura colombiana como hoy.
5. ¿Qué significa para usted el ejercicio de escribir ?
- Escribir ha sido y sigue siendo un quéhacer esencial para mí, no sólo por el placer y el goce lúdico de narrar libremente, sino por dejar fluir la imaginación, hasta crear una realidad paralela. En algunos momentos cruciales de mi vida he tratado y hasta me he propuesto dejar de escribir pero hasta ahora me ha sido imposible: las palabras se van acomodando solas a la narración como si fueran pronunciadas por un duende que me dicta sin parar.
6. ¿Hay algún requisito que considere indispensable para ser un buen escritor?
Este oficio atrae con el magnetismo de un abismo. La mayoría de los escritores no estamos a gusto en el mundo que nos toca vivir y la necesidad de escribir surge del más profundo inconformismo. Para ser escritor hay que tener vocación y sentido artístico."
Este oficio atrae con el magnetismo de un abismo. La mayoría de los escritores no estamos a gusto en el mundo que nos toca vivir y la necesidad de escribir surge del más profundo inconformismo. Para ser escritor hay que tener vocación y sentido artístico."
7.¿Escritores como Jorge Franco, Mario Mendoza, recurren a personajes de la cotidianidad, a historias muy elementales, sencillas, ¿Escribir sobre esos personajes históricos y un tanto anónimos para nuestra cultura y nuestra patria no es un riesgo?
- Evidentemente si yo estuviera pensando en que me leyeran en Colombia y en educar a los niños sería un riesgo. Creo que es más fácil que lean a Rosario Tijeras y se eduquen con eso, pero me parece una forma monstruosa de educarse, no obstante válida dada las circunstancias actuales, no porque sea malo. Los escritores contemporáneos hacen su mejor esfuerzo y muchos de ellos tienen calidad literaria, sería absolutamente prepotente de mi parte disminuir o subvalorar sus energías.
Creo que los temas son el problema. Están tratando sobre circunstancias que son arquetípicas. La mayor parte de la gente en Colombia no participa de esa bestialidad y brutalidad que se retrata en las novelas, es una sociedad víctima únicamente. En cambio, me parece que el sentido histórico atraviesa las fronteras, la gente está ansiosa de saber hoy de dónde proviene y no sólo en términos materiales porque al fin y al cabo la historia le puede explicar el origen, sino en términos espirituales, cuál ha sido el ideario espiritual y estético que nos ha llegado hasta hoy. Entonces lo que yo intento e intentaré siempre es rastrear en la vida de los seres humanos. Ahí está la clave.
La vida es bastante universal, a todos nos pasan cosas parecidas: todos hemos tenido infancia, adolescencia, dudas, la idea de que tenemos un gran destino, después la comprobación de que no, la nostalgia de ver el tiempo pasar, más hoy cuando se va tan rápidamente, el temor ante la muerte y lo desconocido. Eso me parece más interesante que lo que hace Jorge Franco, Santiago Gamboa y los demás. Sin embargo, ellos no consideran la cosa así, lo ven al revés, pero como creo que ya es un consenso, es muy bueno que exista esa diversidad. Ellos se ocupan de esas cosas y yo me ocupo de otras. En ese orden de ideas construimos un panorama de literatura sensiblemente mayor, más ancho.
8.¿vislumbra un buen futuro para el hecho literario?
- Lo que hecho en falta es el riesgo en toda la literatura de hoy en día. A manera de esperanza, recurre a distinguir entre lo que se escribe y publica. Habría que mirar hacia las zonas de educación de la escritura, a los talleres de ésta, y no meramente a lo publicado.
9. ¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante y placentera que has tenido como escritor hasta el momento, y cuál ha sido la más desagradable, la que quisiera que no hubiera ocurrido?
- Pues, la verdad es que he tenido muchas experiencias gratificantes, la verdad, cada vez que he iniciado un proyecto, escribir una novela, un ensayo, y lo he terminado, pues he sentido una gran satisfacción. Es una satisfacción por supuesto privada, íntima, pero al final creo que es lo que uno agradece más, el haber podido realmente terminar un proyecto narrativo que generalmente pues toma bastante tiempo, a veces, incluso varios años. Bueno, experiencias ingratas he tenido también muchas en mi vida como todo el mundo; pero generalmente han estado asociadas a la literatura.




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